Esclavos 2.0

on Jueves, 07 Marzo 2013. Valoración

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El esclavo del siglo XXI, el esclavo 2.0, sigue siéndolo del peor de los enemigos: él mismo

Cuando nos referimos al concepto de esclavitud, "abolición" es un término inexacto. Existen evidencias de esclavitud –tal y como hemos entendido el término hasta ahora– en países donde el amplio subdesarrollo impide la celebración de una Justicia medio decente. También en los países más civilizados, en donde existe la explotación de mujeres que se ven obligadas a comerciar con su cuerpo para baneficio de otros. Pero esa es la esclavitud visible, reconocible.

 

En el mundo occidental y civilizado, el orden social se ha hecho mucho más complejo y se ha tenido la idea de disfrutar de una libertad absoluta que nos aleja sin límites del concepto de esclavitud. Sin embargo, en los últimos años, debido en gran parte a la crisis, ha quedado más o menos claro que no es así. Es una esclavitud menos perceptible, responde a sutiles mecanismos que nos fustigan con más fuerza que la de un látigo en galeras. 

 

La microfísica del poder de la que habló Michel Foucault sale de su escondite y nos vemos atados a contratos abusivos con compañías telefónicas de las que escapamos sólo si es para caer en las fauces de otra compañía; hipotecamos nuestras vidas –sí, nuestras vidas– a bancos que sólo sobrevaloran nuestras viviendas cuando nos conceden el préstamo, y las infravaloran cuando queremos darlas en pago de la deuda; nuestros hijos se educan en sistemas educativos fallidos por falta de voluntad de quienes pueden mejorarlos; nos informamos (es un decir) a través de los medios que controlan grandes grupos de interés...

 

Hasta ahí, todo normal. No digo nada nuevo, ni que, en mayor o menor medida, no se comparta. El esclavo del siglo XXI, el esclavo 2.0, el que lo tiene más fácil que nunca para dejar de serlo, sigue siéndolo del peor de los enemigos: él mismo.

 

El esclavo 2.0 lee pero no procesa la información; discute, no debate; se acomoda hasta que la situación se le hace insostenible; hace click con su ratón pero no grita en la calle; deja que le gobierne quien sabe que le está robando; cree que es suficiente con lo que estudió y no se plantea la autoformación para ser mejor; piensa y actúa individualmente; no busca tiempo para jugar con sus hijos; y, sobre todo, como decía Erich Fromm, tiene miedo a la libertad.

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Comentarios (2)

  • Maribel

    Maribel

    07 Marzo 2013 a las 23:11 |
    Siempre que se gana algo, también la mayoría de las veces se pierde algo, es parte de la evolución. No podemos negar que la tecnología, hoy en día es sumamente útil y necesaria. Gracias a ella el ser humano cuenta con miles de comodidades, que en tiempos pasados eran inimaginables y podemos acceder rápidamente a más información de la que nuestro cerebro puede contener. A su vez, nos permite acortar distancias a través de los medios masivos de comunicación y mantenernos contactados en todo momento. Sin ir más lejos, gracias a la tecnología los seres humanos poseemos el estilo de vida del que dependemos y muchas veces creemos que nos provee “una vida mejor”.
    El nacimiento de la misma es sin duda un producto de las necesidades del hombre. Surge como una manera de superarse, perfeccionarse, analizarse y favorecer el progreso de la humanidad y la evolución del hombre como individuo. La mayoría de las nuevas tecnologías surgen como imitación y perfeccionamiento de la mente humana. Es importante destacar entonces, que ésta no es más que un instrumento, un medio para llegar a un fin que es la evolución y prosperidad del ser humano. Pero ante esto la pregunta es ¿sabemos utilizarla, o la malgastamos?
    El hombre 2.0 acaba como quien dice de nacer y ya empieza la polémica, tiene todos los canales de comunicación abiertos pero cada vez esta más solo. Tiene el mundo a golpe de tecla, pero no puede tocar nada más que eso, no le llega el olor, ni la luz, ni el sabor, ni la vibración del otro, ni sus gestos, ni el lenguaje de sus miradas, sólo su cerebro almacena cada vez más y más información. En torno a él se crea un universo virtual y parece que nada le sorprende ya....., y, pese a todo hay una cosa que no ha cambiado........ sigue siendo un esclavo de sí mismo y de sus miedos a todo lo desconocido, que le dan impulso para hacerle avanzar y llegar a saber más y más.
    • dany

      dany

      08 Marzo 2013 a las 05:23 |
      Tú lo has dicho, Maribel: el miedo es una pieza esencial en el complicado puzle de nuestra esclavitud. A veces inducido por otros, pero casi siempre generado por nuestro cerebro, no somos capaces de desprendernos totalmente de él. De ser así, no quiero pensar dónde estaría ahora el ser humano: seguro que mucho más lejos y mucho mejor.

      Gracias!!

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