Aristóteles

on Lunes, 20 Agosto 2012. Valoración

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"Las buenas historias comparten una serie de elementos que se repiten de unas a otras"←tweet this

 

Hace casi 2.400 años, el amigo Aristóteles, como buen filósofo que era, se hizo unas cuantas preguntas muy importantes para los que tratamos de contar historias: ¿qué hace que las personas se queden 'atrapadas' por las buenas historias?, ¿por qué hay historias que perduran en el tiempo y otras que caen en el olvido?, ¿qué tiene que tener una historia para que 'enganche' a su receptor? Con esas dudas comenzó el filósofo una ardua investigación de campo en la que examinó las que, hasta ese momento, habían sido las historias contadas o escritas que más habían tenido aceptación entre la gente a lo largo de los siglos, en contraste con aquellas que no parecían haber tenido calado ninguno. Producto de esa investigación es su obra 'Poética', que es el que se cree primer ensayo sobre la narrativa.


Lo que Aristóteles vino a descubrir fue algo tan sencillo como poderoso: las buenas historias comparten una serie de elementos que se repiten de unas a otras y que, sin la existencia de ellos, carecen de interés y no llegan a conectar con el público. Esos elementos comunes son básicamente los siguientes:

  • existe un 'héroe' (protagonista) con un objetivo claro,
  • el 'héroe' lucha, hace cosas, por conseguir ese objetivo, y
  • en su viaje hacia la consecución de ese objetivo, encuentra dificultades que tendrá que sortear.

La aparición de esas 'dificultades' genera un conflicto, que es el elemento que ayuda a dividir la historia en tres partes, puesto que ocupa un lugar central en la línea temporal del relato. Esas partes de la historia son:

  1. la parte inicial, o PLANTEAMIENTO, en la que conocemos al personaje principal y su circunstancia de partida, así como el objetivo que quiere conseguir,
  2. la parte central, o NUDO, en la que el protagonista tiene que enfrentarse a dificultades que obstaculizan la consecución de su objetivo, y
  3. la parte final, o DESENLACE, en la que, una vez superados (o no) los obstáculos, la historia se resuelve favorable o desfavorablemente para el protagonista.

Eso tan simple constituye lo que se conoce como 'base aristotélica' en la construcción de las historias. Y con esa base es con la que se han construido las buenas historias desde que se tiene conocimiento y constancia que el ser humano inventa historias. Otras formas de contar historias han surgido a lo largo de la historia, pero ninguna se ha mantenido en el tiempo como ésta.←tweet this Hoy en día ha surgido una nueva manera: la que genera los videojuegos, en la que el espectador participa y transforma la historia. Pero tendría que durar también miles de años para demostrar que su eficiencia es tan alta como la formulada por Aristóteles.

Después de 7 años ejerciendo la consultoría de guión, os puedo asegurar que la mayoría de historias que analizo tienen problemas con algo tan básico como esto, algo que casi todos hemos estudiado en el bachillerato pero que casi nadie aplica con corrección a la hora de escribir su historia.

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