El sonido en el guión

on Lunes, 20 Agosto 2012. Valoración

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"La forma más rápida de saber si una película está hecha por un principiante es fijarse en la calidad de su sonido"

Animado por la senda del post anterior, en el que se discutía sobre la pertinencia o no de proponer canciones desde el guión, hago extensiva la reflexión al conjunto de la banda sonora de la película. El guión no es el único lugar en el que no se da la importancia que realmente tiene al sonido. 
 
La forma más rápida de saber si una película está hecha por un principiante es fijarse en la calidad de su sonido. Muchos cortometrajes tienen una mala fotografía, o unas malas interpretaciones, pero la inmensa mayoría tiene un sonido que te dan ganas de matar a alguien. Y en la cabeza de muchos realizadores persiste la obsesión por la calidad de la fotografía por encima de la calidad del sonido. Después, los que tienen oportunidad de avanzar en sus carreras suelen trabajar con sonidistas profesionales que le dan al sonido el registro óptimo para que las voces se oigan sin ecos y todo se entienda bien. Pero se quedan a medias.
 
El sonido, como decía Alfred Hitchcock, es el 50% de la película, aunque hay quienes pensamos que ese porcentaje puede ser mayor. La clave para entender su importancia tiene un origen psicológico: mientras que la imagen se procesa en el cerebro de una manera más intelectual, el sonido tiene un componente más emocional. Quizá por eso la música es y será el arte de las artes; quizá también por eso a los niños se les enseña muchas cosas a través de canciones.
 
La percepción de una misma escena puede cambiar radicalmente en función del diseño de sonido que se haya concebido para ella. Pero su carácter invisible provoca que muchos realizadores no se atrevan a investigar y jugar con sus variaciones y sus posibilidades. Reconozco que, como realizador, estoy algo obsesionado con el sonido, pero ha sido a partir de experimentar que un buen sonidista de rodaje y un buen montador de sonido pueden hacer que la excitación del rodaje de una película se extienda hasta el final del montaje de sonido y su mezcla, con el consiguiente efecto beneficioso para la película, por supuesto.
 
Como guionistas, esbozar un diseño de sonido en escenas clave es muy enriquecedor para entender la emoción que se quiere comunicar; es también una excelente pista para el realizador a la hora de crear la atmósfera adecuada en la película. Hay que recordar que la escritura de un guión es la redacción por escenas de lo que se ve y lo que se oye, aunque lo normal es que lo segundo resulte notable y lamentablemente constreñido.

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