El triángulo del guionista

on Jueves, 28 Febrero 2013. Valoración

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"[El guionista inexperto]...salta a la pista a correr sin zapatillas y sin saber siquiera si es una prueba de velocidad o de resistencia"

Todo guionista que se precie de serlo deber ser consciente del llamado Triángulo del guionista. Este simbolismo responde a las tres vertientes del oficio que hay que respetar si se quiere llegar a profesional y mantenerse en el tiempo escribiendo para el audiovisual. El triángulo lo forman EL ESCRITOR, EL MATERIAL y EL PÚBLICO.

 

Lo que parece obvio a veces se pasa por alto y de vez en cuando te encuentras con alguien con talento que se podría estar ganando la vida más que bien en el oficio sin saber explicar exactamente por qué no es así.

 

EL ESCRITOR

Es, efectivamente, el guionista mismo. El primer ejercicio que corresponde al autor de uno o más guiones es introspectivo. Es importante conocer los recursos propios, la experiencia vital, una técnica y los intereses. 

 

Del primer factor se obtiene la certeza de cómo y cuándo escribir: no es igual escribir mientras se realiza otra actividad laboral que hacerlo full time sabiendo que se escribe de forma remunerada y sin preocupaciones. En el primer caso, urge establecer un horario de escritura que se debe cumplir a rajatabla. No es que en una situación más acomodada no se deba realizar, pero la limitación de tiempo no es tan grave y, de mejor o peor manera, es relativamente fácil encontrar unas cuantas horas al día para trabajar en el guión.

 

Sobre la experiencia vital, con decir que puede (y debe) ser la mayor fuente de ideas, personajes y conflictos es más que suficiente. Un material en bruto que moldear, transformar y redefinir para crear nuevos mundos, no necesariamente parecidos al nuestro.

 

La técnica para escribir guiones es algo paradójico: no deben ser reglas estrictas, sino líneas orientativas que son muy fácil de entender pero muy difícil de aplicar. Lo que resta distancia entre el la comprensión de estas reglas y su puesta en práctica son las horas de vuelo: escribir, escribir y escribir. Cada día. Haciendo de ello un hábito, no una obligación.

 

Por último, uno debe saber en qué está interesado como guionista, qué cosas le quiere contar al mundo, enmarcadas en qué género y contadas de qué manera. Y debe alimentar ese código de comunicación para poder caminar con seguridad en un oficio de tanta incertidumbre.

 

EL MATERIAL

El guionista ve cientos de historias que le interesan y le estimulan a escribir también. En seguida es capaz de visualizar su historia, las escenas más importantes de su guion. Disfruta pensando que tiene en su cerebro la historia estupenda y, todo ello, le impulsa a desarrollarla. Se siente vivo durante el proceso, está inmerso en su historia y, en el mejor de los casos, se centra en ello para obtener el mejor guion que se ha escrito.

 

EL PÚBLICO

No se trata de contar una historia: se trata de contar una historia al público. El guionista profesional es como cualquier persona de negocios: reconoce un mercado, estudia las tendencias y las necesidades, crea un producto para un público al que conoce, vende su producto, obtiene beneficios y sigue escribiendo, a ser posible a un precio mejor. Es consciente de su materia prima, del coste de su producción y de quiénes son sus clientes. Entiende su figura como lo que es: un engranaje más en una cadena de producción. Eso sí, con un componente artístico de tal magnitud que adorna y embellece esa realidad mercantilista. 

 

Por lo general, el guionista inexperto se centra en el segundo de los factores: EL MATERIAL. No ha explorado en su interior ni en su pasado, se centra en la historia que tiene en la cabeza, se lanza en la mayoría de los casos sin la suficiente formación ni ayuda y, por supuesto, no sabe ni al público que se dirige, ni a quién ni de qué manera tiene que vender el guion.

 

Por decirlo de una forma pedagógica, salta a la pista a correr sin zapatillas y sin saber siquiera si es una prueba de velocidad o de resistencia. Cuando advierten que es lo segundo, lo normal es que se haya desfondado.

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Comentarios (2)

  • Mariangeles

    Mariangeles

    05 Marzo 2013 a las 20:41 |
    No se puede definir mejor el tema "triangular". Me reflejo en el como
    en un espejo, y es reflexivo de necesidad ,para aquellos que tenemos
    intención de hacer algo con las ideas que nos rondan y nos motivan a
    escribir. Buscamos genios y te tenemos a ti. Gracias por estar ahí.
    • dany

      dany

      22 Marzo 2013 a las 17:07 |
      Muchas gracias, Mª Angeles! Mejor no considerar a nadie un genio hasta que no se demuestre lo contrario. Además, estamos faltos de buenos profesionales, simplemente bueno profesionales. Los genios sólos no sostienen una industria.
      Besos! :-)

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